Aquel amor que un día vi en tus ojos
que no era tuyo, sino mío.
Buscaba entonces el espejo que reflejaba al narciso,
pero no era él lo que reflejaba
sino la sombra de mi deseo.
Desee que al volver a contemplarlo
hallara en él un atisbo de aquel narciso
idealizado en mi recuerdo tras el paso del tiempo.
Hoy continúo esperando equivocarme
y que solo se trate de un espejo polvoriento
que disfraza y oculta la verdadera imagen.
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